El Departamento de Salud Ocupacional del Instituto de Salud publicó la Nota Técnica “Medidas Preventivas para la protección de la salud en trabajos con exposición a altas temperaturas”, la que expone que calor extremo debe considerarse como un riesgo ocupacional, potencialmente mortal, que puede ser prevenido mediante la implementación oportuna y jerarquizada de medidas de control ingenieriles, administrativas y la selección y uso correcto de Elementos de Protección Personal (EPP).
La guía considera un Programa de Acción de Calor en el Trabajo: un protocolo escrito y específico para cada sitio de trabajo que considere la interacción entre factores ambientales, metabólicos y de vestimenta.
Según la Resolución Exenta N°1680/2023 del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), el número de días calurosos se ha duplicado en diversas ciudades del país.
En ese contexto cuando la temperatura ambiental y la carga térmica superan la capacidad del organismo para disipar el calor, pueden desencadenarse efectos adversos que van desde la deshidratación y el agotamiento por calor hasta el golpe de calor, una emergencia médica que puede provocar daño cerebral o la muerte en pocos minutos. Este riesgo se incrementa significativamente en personas trabajadoras que desarrollan labores a la intemperie, en proximidad a fuentes de calor industrial o que realizan trabajo físico intenso, especialmente en ausencia de medidas preventivas.
Ante ello el documento que publica el ISP proporciona a empleadores, comités paritarios, personas trabajadoras y profesionales de la salud ocupacional una guía práctica, sustentada en fuentes técnicas oficiales de referencia internacional, orientada a proteger la salud y la vida frente a la exposición a altas temperaturas. Comprender el riesgo constituye el primer paso fundamental para su gestión y control.
Entre los factores que destaca está la aclimatización de las personas trabajadoras nuevas antes de ingresar al puesto de laboral. Lo que requiere la realización de actividad física en condiciones de temperatura ambiental similares a las previstas para el trabajo, durante jornadas diarias de al menos dos horas continuas, por un período que puede variar entre 7 y 21 días, dependiendo de las características individuales y de las condiciones de exposición.
Respecto del consumo de agua indica que beber demasiado puede provocar hiponatremia (dilución excesiva del sodio en sangre). En dicha línea recomienda no consumir bebidas alcohólicas, con alto contenido de cafeína o muy azucaradas.
El uso de ventiladores es efectivo, se indica solo cuando la temperatura del aire es inferior a 35°C (temperatura aproximada de la piel). Por encima de este valor, los ventiladores pueden aumentar el calor corporal por convección, ya que el aire caliente transfiere calor al cuerpo en lugar de enfriarlo.
Asimismo, establece que se debe tener precaución con ciertos elementos de protección personal ya que algunos equipos pueden limitar la evaporación del sudor: Ciertos tipos de respiradores, la ropa impermeable las cubiertas completas para cabeza ante lo cual se deben implementar medidas compensatorias como tiempos de descanso más frecuentes, mayor rotación y retirar EPP apenas no sea necesario
Otras de las medidas fundamentales que plantea la guía, es la programación de tareas según horario que requieren mayor esfuerzo físico deben programarse durante las primeras horas de la mañana (antes de las 10:00) o en las últimas horas de la tarde (después de las 17:00), evitando las horas de máxima radiación solar que típicamente ocurren entre las 12:00 y las 16:00 horas. Esta simple medida puede reducir significativamente la carga térmica sobre la persona trabajadora, considerando su reprogramación o suspensión.
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